Desde fórmulas con menos sodio y grasa, hasta empaques sustentables, la industria de los embutidos ha tenido que reinventarse ante la creciente desconfianza del mercado.
Hasta el año pasado, el consumo de carnes frías en México había crecido casi 50%. Parece que esa tendencia llegó a su fin...se pronostica una reducción en el consumo a más de la mitad.